¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente?

¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente?

06/19/2018Jeff Deist

¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente? ¿Debería resistirse al status quo político en todo caso o aceptar el espíritu de la cortesía civil y esperar a la siguiente elección? ¿Qué pasa si sus fortunas políticas están disminuyendo y es cada vez menos probable que prevalezcan políticamente? ¿Qué derechos y poder poseen las minorías políticas aparentemente permanentes (por ejemplo, los libertarios)? ¿En qué momento se permitiría una rebelión abierta en una supuesta democracia y cómo juzgamos la resistencia por principios frente a los frutos amargos de los perdedores políticos?

Además, ¿qué pueden hacer por derecho las mayorías políticas (a pesar de una oposición minoritaria estridente) y qué políticas no pueden alterarse independientemente del consenso mayoritario? ¿Qué despojos corresponden por derecho a los victoriosos políticamente y qué normas antiguas no deberían ser derrocadas?

Estas son preguntas difíciles en la época de Trump, especialmente desde que los gobiernos occidentales abandonaron hace tiempo las limitaciones constitucionales y el tópico del “estado de derecho” a favor de la gobernanza administrativa por medio de gestores burocráticos. La democracia, al menos la variedad de masas practicada en los modernos estados occidentales del bienestar, no proporciona respuestas satisfactorias. ¿Esos gestores no elegidos están obligados por la voluntad popular o no gran cosa? ¿Qué limita al estado?

Ludwig von Mises, un sólido teórico social además de su abrumadora obra en economía, ve estos problemas con claridad. A pesar de que (o tal vez porque) fue testigo de los estragos del combate real en la Gran Guerra, elige usar lenguaje bélico al describir los aprietos de las minorías políticas:

Fue el liberalismo el que creó la forma legal por la que el deseo del pueblo de pertenecer o no a un cierto estado podría conseguir una expresión, que sería el plebiscito. El estado al que quieren pertenecer los habitantes de cierto territorio tiene que determinarse por medio de unas elecciones. Pero incluso si se cumplieran todo las condiciones económicas y políticas necesarias (por ejemplo, aquellas que afectan a la política nacional con respecto a la educación) para impedir que el plebiscito se reduzca a una farsa, incluso si fuera posible sencillamente hacer una encuesta de los habitantes de todas las comunidades para determinar a qué estado quieren unirse y repetir esa elección cada vez que cambien las circunstancias, seguirían probablemente persistiendo algunos problemas sin resolver como posibles fuentes de fricción entre las distintas nacionalidades. La situación de tener que pertenecer a un estado al cual uno no quiere pertenecer no es menos onerosa si es el resultado de unas elecciones que si debe soportarse como consecuencia una conquista militar (…) Ser un miembro de una minoría nacional siempre significa que se es un ciudadano de segunda clase. (Cursivas añadidas)

El casi increíble rencor que rodea a la administración Trump demuestra precisamente lo poco que realmente aprecian la democracia incluso los occidentales ricos cuando no les gustan sus resultados. Las fuerzas contrarias a Trump se consideran de hecho conquistadas, sintiéndose de repente como ciudadanos de segunda clase en un país que pensaban que conocían (uno en el que un arco “progresista” inevitable elegiría, por supuesto, a Ms. Clinton). No aceptan a Trump como no aceptarían al jefe de una potencia extranjera hostil y ocupante. Pero rechazar el resultado de las elecciones es una posición extraña para los seguidores de Clinton, una candidata que frecuentemente hablaba con entusiasmo acerca de “nuestra sagrada democracia”.

Lo mismo puede decirse para el referéndum del Bréxit en Reino Unido y el creciente sentimiento antiinmigración en toda Europa continental, ambos escarnecidos como populismo siniestro y malintencionado frente a las nobles expresiones del “pueblo” ejercitando sus derechos democráticos. Pero el populismo es solo democracia pura y dura y los administradores tecnócratas están retratados correctamente como enormes hipócritas que usan la vía del apoyo democrático solo cuando va en la dirección de lo que planean hacer de todas maneras.

La democracia, lejos de generar compromiso y armonía, lanza a los estadounidenses unos contra otros al tiempo que crea una clase burocrática permanente. Todo esto es comprensible y predecible desde una perspectiva libertaria. Solo los libertarios hacen un alegato coherente contra los mecanismos democráticos y consideran la libertad frente al poder del estado como mucho más importante que el consenso mayoritario. La libertad no depende del voto, como dice el ilusorio dicho. La libertad (entendida correctamente como nada más y nada menos que la libertad frente al estado) es el máximo fin político.

Pero no vivimos en un mundo libre y la mayoría la gente no es ideológicamente libertaria. La mayoría la gente, aunque de forma mucho menos meditada, son (pequeños) demócratas como el propio Mises. En los años de entreguerras, tras el colapso de las monarquías europeas y el auge del nazismo en Alemania, Mises veía la democracia como el mecanismo social para evitar más guerras y derramamiento de sangre:

La democracia es esa forma de constitución política que hace posible la adaptación del gobierno a los deseos de los gobernados sin luchas violentas. Si en un estado democrático el gobierno ya no está actuando como quiere la mayoría de la población, no hace falta una guerra civil para poner en el cargo a los que están dispuestos a trabajar para atender a la mayoría. Por medio de elecciones y acuerdos parlamentarios, el cambio de gobierno se ejecuta suavemente y sin fricciones, violencia o derramamiento de sangre.

Casi 100 años después, podríamos preguntarnos si seguiría escribiendo hoy esas palabras, habiendo visto el desarrollo de los siglos XX y XXI. A posteriori, parecen inapropiadamente optimistas. Por supuesto, nunca lo sabremos e incluso el anarquista más doctrinario puede admitir que la democracia desempeñó un papel en el éxito de Estados Unidos y Occidente.

Pero ha habido bajas tanto literales como figuradas a lo largo del camino y más se harán evidentes en las próximas décadas. El consenso de la élite occidental, a favor del globalismo, un vago “neoliberalismo” y la socialdemocracia linda con impulsos nacionalistas y de ruptura. El si se permitirá la “democracia” cuando vaya contra el sentimiento de la élite es en buena medida una cuestión abierta y a la gente no se le engaña tan fácilmente diciendo que los proyectos globalistas son en todo caso democráticos.

Es muy importante entender que Mises veía la autodeterminación como el máximo fin político y por tanto argumentaba con vigor contra el universalismo y a favor de la subdivisión política cuando fuera necesario y viable. Reordenar las instituciones políticas creando unidades más pequeñas o abandonándolas del todo a través de la secesión era la respuesta de Mises a la pregunta de cómo podía protegerse a las minorías políticas. Los movimientos de ruptura eran la válvula de seguridad en la concepción de la democracia de Mises:

El derecho de autodeterminación con respecto a la cuestión de la membresía en un estado significa por tanto: siempre que se sepa, por medio de un plebiscito realizado con libertad, que los habitantes de un territorio particular, ya sea un único pueblo, todo un distrito o una serie de distritos adyacentes, ya no desean permanecer unidos al estado al que pertenecen ese momento, sino que desean, o formar un estado independiente, o unirse a algún otro estado, sus deseos tendrían que respetarse y cumplirse. Es la única manera viable y eficaz de impedir revoluciones y guerras civiles e internacionales.

En algún momento los estadounidenses de todas las inclinaciones ideológicas tienen que formularse una pregunta: si se cree realmente que el 30, el 40 o el 50% de la población es imposible de redimir, completamente inmoral, estúpida, fascista, racista o comunista, ¿qué debería hacerse? ¿Habría que matarlos? ¿Deportarlos? ¿Encerrarlos en campos de concentración? ¿Reeducarlos contra su voluntad hasta que voten correctamente? ¿Relegarlos a una casta inferior política, social y económicamente? ¿Tolerarlos, pero castigarlos en elecciones futuras?

¿O deberíamos escuchar a Mises y elevar la separación política, el federalismo y el localismo a los máximos principios políticos?

El gobierno de arriba abajo desde Washington no está funcionando y de hecho está deprimiendo a la gente y haciendo que tenga pensamientos impensables acerca de una guerra civil. El sentimiento a favor y en contra de Trump está destruyendo la cohesión social, el “derecho” real en cualquier sociedad. ¿Y por qué? ¿Por diferencias políticas entre los partidos que nunca levantan un dedo contra la guerra, el poder estatal, los subsidios o la Fed?

Hacen falta 70 millones de votos para controlar la Casa Blanca y el estado administrativo (profundo) puede estar fuera del alcance de incluso una abrumadora mayoría política. No importa dónde se esté ideológicamente, el riesgo de convertirse en una minoría política marginada crece cuando crece el poder del estado. Es hora de dejar de tratar de apoderarse de Washington y empezar a hablar de soluciones realistas de ruptura o federalistas, incluso bajo el paraguas de la continuación del estado federal. Las elecciones de 2018 y 2020 no resolverán nuestros problemas, solo los empeorarán. Al menos 50 o 60 millones de estadounidenses, un grupo mucho más grande que la mayoría de los países, se verá sin representación política y gobernado por un gobierno percibido como hostil, sin que importe de que candidatos o partidos ganen.

Si la ruptura parece impensable, también lo es la guerra civil. ¿Está grabado en piedra que 330 millones de personas deban vivir bajo una jurisdicción federal remota en todo caso y para siempre?

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La educación necesita más señales de mercado, no «señales de credenciales»

05/24/2019José Niño

Rowe ha tenido palabras selectas para el sistema universitario y cómo ha mantenido a los estadounidenses mal preparados para el mundo real. Una de las mayores ideas que Rowe ha compartido con muchos estadounidenses desilusionados con sus perspectivas profesionales es mirar hacia otro lado en el sector de los obreros en busca de oportunidades lucrativas.

En el programa nocturno de Tucker Carlson, Mike Rowe continuó sus ataques a la educación superior en Estados Unidos. Rowe afirmó que los estadounidenses y las instituciones heredadas están «obsesionados con las credenciales, no con la educación».

Rowe continuó: «Creo que porque estoy atorado en esta caja binaria, de esto o aquello. Sí, de cuello azul o blanco, buen trabajo o mal trabajo. Educación superior o educación alternativa superior».

El presentador del programa de televisión dijo:

«El costo de la universidad hoy en día no tiene casi nada que ver con el costo de una educación, y todo que ver con el costo de comprar una credencial. Eso es todo lo que es un diploma. Algunos son más caros que otros, pero ninguno de ellos refleja el carácter del receptor, ninguno es necesario para vivir una vida feliz y próspera, y ninguno de ellos viene con ninguna garantía».

Rowe corrige los detalles de la superficie, sin embargo, hay más en la historia de lo que se ve a simple vista. Desde que el gobierno federal se involucró en la educación, no sólo la calidad se ha vuelto sospechosa, sino que el costo de la educación se ha disparado.

Un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Educativa (National Bureau of Education Research, NBER) encontró que la matrícula neta promedio aumentó en un 106% entre 1987 y 2010. Podemos agradecer a los préstamos subsidiados por el gobierno por eso.

Estos subsidios garantizados aumentan artificialmente la demanda y, a su vez, las universidades se aprovechan de ello aumentando las tasas de matrícula. Además, las rigurosas normas de acreditación protegen a las universidades establecidas de la competencia. Gary North explica cómo ha evolucionado la universidad estadounidense durante el siglo pasado:

La acreditación fue inicialmente privada. Se crearon asociaciones privadas de acreditación regional. Hoy en día, hay leyes estatales que rigen el uso de la palabra «universidad». Una universidad debe estar acreditada.

En efecto, estas barreras legales de entrada restringen la oferta de instituciones académicas que prestan servicios educativos, manteniendo así los precios altos.

Con la forma en que la información democratizada se ha convertido gracias a la tecnología como Internet, ya no importa a qué institución educativa se acuda. Ahora, gente de todo el mundo puede aprender información que sólo estaba disponible para las élites ricas. En teoría, el campo de juego ya debería estar nivelado. Desafortunadamente, el gobierno no se ha puesto al día con esta tendencia e impide que el mercado haga lo suyo.

La economía política de Estados Unidos, desde su código tributario hasta una burocracia fuera de control, ha creado de muchas maneras un ambiente casi confuso contra los nuevos participantes. Además, el sistema educativo ayuda a perpetuar este círculo vicioso de control. Desde el nivel primario hasta el nivel universitario, los estudiantes son tratados como si fueran engranajes de una máquina. Ir a clase, ser sermoneado, memorizar material. Enjuague, haga espuma y repita.

Una vez que los estudiantes entran en el mundo real, están hasta el cuello de deudas y mal preparados para formar parte de la fuerza laboral. Es aún más triste cuando los jóvenes, desilusionados con sus aburridos trabajos corporativos, terminan gravitando hacia soluciones gubernamentales a estos problemas. El mismo gobierno que limita nuestras perspectivas de empleo, también ha restringido nuestra mentalidad a la hora de trabajar. De hecho, podemos aspirar a más.

Es hora de reconocer que no todos necesitan un título tradicional para tener una carrera exitosa. La vocación de algunas personas pertenece a los oficios, no a un cubículo de oficina. La aceptación ciega de nuestra sociedad de la universidad a la tubería corporativa ha atrofiado la imaginación profesional de incontables individuos.

Las ideas de Rowe sobre la educación superior son un soplo de aire fresco. El siguiente paso es que Rowe y otros adopten los mercados libres como la solución al enigma de la educación superior.

Puede que Rowe no tenga los detalles correctos, pero al menos está comenzando una conversación que debe tener lugar si queremos reformar nuestro sistema educativo. Podemos empezar por tratar la educación como un bien o un servicio, no como un derecho positivo que tiene que ser proporcionado o estimulado por la institución más primitiva para gobernarlos a todos—el Estado.

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Debe terminar el control federal de las tierras tribales

05/22/2019Gor Mkrtchian

Hay 326 reservas de indígenas americanos en todo el país con un total de aproximadamente 1.150.000 residentes, y otros cuatro millones de indígenas americanos que viven fuera de estas reservas.1 La reserva de la Nación Navajo es la más grande y cubre 27.413 millas cuadradas, el tamaño de los Países Bajos y Bélgica combinados. La reserva de Uintah y Ouray es la segunda más grande y tiene 6.825 millas cuadradas, casi siete veces el tamaño de Luxemburgo.2 La tercera más grande es la reserva de la nación Tohono O'odham que cubre 4.453 millas cuadradas, que es de treinta y seis Maltas y un Lichtenstein en cambio.

Estas reservas se consideran «naciones dependientes domésticas» y están bajo la confianza del Departamento del Interior. Las tribus nativas americanas no pueden acceder libremente a las enormes reservas de recursos naturales bajo su propia tierra, o desarrollar la tierra misma, sin permiso del Departamento del Interior, por lo que el gobierno federal las ha encerrado en un estado de perpetua represión burocrática:

En tierras indígenas, las compañías deben pasar por cuatro agencias federales y cuarenta y nueve pasos regulatorios o administrativos para adquirir un permiso para perforar, en comparación con sólo cuatro pasos al perforar fuera de la reserva. . . . No es raro que pasen varios años antes de que se obtengan las aprobaciones necesarias para comenzar el desarrollo energético en tierras indias, un proceso que sólo lleva unos meses en tierras privadas. En cualquier momento durante el proceso de desarrollo de energía, una agencia federal puede exigir más información o cerrar la actividad de desarrollo. Los proyectos de desarrollo en tierras indígenas están sujetos a limitaciones mucho mayores que proyectos similares en tierras privadas. Simplemente completar las solicitudes de búsqueda de títulos resulta en demoras de la BIA. Los indios han esperado seis años para recibir informes de búsqueda de títulos que otros estadounidenses pueden obtener en pocos días.3

Los resultados son sombríos y contribuyen a una variedad de problemas sociales más amplios. Por ejemplo, la esperanza de vida de los nativos americanos es 5,5 años menor que el promedio de los Estados Unidos y la tasa de pobreza de los nativos americanos es de 28,3% en comparación con el promedio nacional de 15,5% para el 2014.4,5 En las reservaciones, la situación es particularmente desalentadora:

El impacto de la inseguridad de los derechos de propiedad puede verse en casi todas las reservas. Algunas familias de la Reserva Indígena de Pine Ridge en Dakota del Sur, por ejemplo, siguen viviendo sin electricidad, teléfono, agua corriente o alcantarillado. En esta reserva, la octava más grande, el desempleo ronda el 80% y el 49% vive por debajo del nivel federal de pobreza. La esperanza de vida está en los 40 años para los hombres y en los 50 años para las mujeres.6

Dados los obstáculos burocráticos que las tribus deben superar repetidamente, parte de la solución puede consistir en otorgar verdadera soberanía a las reservas y a sus residentes. Este movimiento hacia la descentralización del poder federal podría tener inmensos beneficios no sólo para las reservas en sí, sino también para la vida en el resto de Estados Unidos.

Una colección de Estados independientes

Potencialmente, estas 326 reservas federalmente obligadas podrían convertirse en 326 estados tan soberanos como Suiza y Andorra, y el control federal sobre los recursos naturales de Estados Unidos, solidificado y ampliado por el sistema de reservas, se vería limitado.

Después de todo, como señalan Maura Grogan, Rebecca Morse y April Youpee-Roll, «parece justo decir, basándose en varios informes, que las tierras indias contienen alrededor del 30 por ciento del carbón que se encuentra al oeste del Mississippi, hasta el 50% de las reservas potenciales de uranio, y hasta el 20% de las reservas conocidas de gas natural y petróleo».7 Además, como enseña el ejemplo de Luxemburgo, las diminutas naciones sin salida al mar no están necesariamente limitadas por su geografía. La gestión de los recursos es un factor clave. Mientras que algunos pueden argumentar que las tribus no manejarían bien sus recursos, difícilmente se deduce que el gobierno federal de los EE.UU. es un custodio más confiable. Dado que los residentes de las reservas son los que más se benefician — o los que más sufren — de la mala gestión, ceder el control a los burócratas de Washington, DC no es la opción más razonable.

Además, a medida que las tribus y las reservas buscan manejar sus recursos, también beneficiarán a otros fuera de las reservas que pueden proporcionar capital, experiencia y otros recursos a través del comercio.

Las ventajas políticas de la descentralización también aumentarían. Estos nuevos enclaves independientes incrustados en todo Estados Unidos crearían competencia gubernamental. Si las cargas regulatorias y fiscales establecidas por estos gobiernos independientes son mejores que las de Estados Unidos, los ciudadanos estadounidenses podrían votar con los pies y trasladarse a las tierras de los nativos americanos, hasta el punto de que estos nuevos países eligieran aceptarlas. Además, en la actualidad sólo una quinta parte de los nativos americanos viven en tierras tribales. La nueva oportunidad en estos países probablemente causaría una afluencia de parte del setenta y ocho por ciento de los indios americanos que viven fuera de las reservas. A medida que Estados Unidos pierda parte de su base impositiva, los estados de Estados Unidos y el gobierno federal se verán presionados para que reduzcan sus tasas impositivas, reduzcan las cargas regulatorias y disminuyan la represión política. Algunas reservas podrían incluso optar por actuar como paraísos fiscales, al igual que han utilizado su limitada soberanía en el pasado para ofrecer «paraísos para el juego» a los residentes que viven en jurisdicciones cercanas donde el juego es ilegal.

Es cierto que, si se presentara la opción de la independencia, algunas tribus elegirían mantener su relación actual con el Departamento del Interior. Pero muchos podrían elegir la autodeterminación. El resultado sería un continente más descentralizado y más soberano para las poblaciones minoritarias.

  • 1. Cindy Yurth, «Census: Native count jumps by 27 percent», Najavo Times, 2012.
  • 2. Además, hay más de 3.100 reservas de nativos americanos en Canadá.
  • 3. Shawn E. Regan, Terry L. Anderson, «The Energy Wealth of Indian Nations» LSU Journal of Energy Law and Resources, Volume 3, Issue 1, (Fall 2014), pp. 208-209.
  • 4. «Disparities», Servicio de Salud Indígena, 2018.
  • 5. «Facts for Features: American Indian and Alaska Native Heritage Month: November 2015», Oficina del Censo de los Estados Unidos, 2015.
  • 6. Laura Huggins, «How Government Perpetuates Native American Poverty» The Property and Environment Research Center, 2010.
  • 7. Maura Grogan, Rebecca Morse, April Youpee-Roll, «Native American Lands and Natural Resource Development», Revenue Watch Institute, 2011.
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Para Bernie Sanders, los jefes sindicales son más importantes que los niños pobres

Bernie Sanders es un estatista duro y delirante, pero eso es parte de lo que lo hace atractivo para algunos votantes.

En pocas palabras, piensan que es más auténtico que un político con el dedo en el viento.

Pero no estoy seguro de que eso sea cierto.

En 2015 señalé que ni siquiera es fiel a su ideología socialista. En lugar de promover la propiedad del gobierno, la planificación central y los controles de precios, se ha comportado como un político de izquierda convencional. De hecho, casi no hubo diferencia entre su historial de voto y el de Barack Obama y Hillary Clinton.

Si eso es bueno o malo es una cuestión de juicio, por supuesto.

Hoy, sin embargo, quiero destacar algo que es inequívocamente malo. Ha decidido que obtener el favor de los jefes sindicales de la Asociación Nacional de Educación es tan importante que está bien atrapar a los niños de familias pobres en escuelas fracasadas. Y eso, para mí, lo convierte en un pirata político más que en un honesto izquierdista.

Echa un vistazo a estos extractos de una historia en el New York Times.

El senador Bernie Sanders apuntó a las escuelas charter el sábado... En un plan de 10 puntos, el Sr. Sanders... dijo que, si era elegido, él... prohibiría... el gasto federal en nuevas escuelas charter, así como... prohibir... escuelas charter con fines de lucro - que representan una pequeña proporción de las escuelas charter existentes. "La proliferación de escuelas charter ha afectado desproporcionadamente a las comunidades de color", escribió el Sr. Sanders... El Sr. Sanders de Vermont también requeriría que las escuelas charter estén sujetas a la misma supervisión que las escuelas públicas... Partes del plan se centraron en los educadores, declarando el apoyo del Sr. Sanders a una línea de base de $60.000 para los sueldos iniciales de los maestros, así como a los esfuerzos de sindicalización de los maestros de escuelas charter.

Por cierto, no soy un gran fan de las escuelas charter. Sería mucho mejor tener una verdadera elección de escuela y permitir a los padres escoger escuelas privadas de alto rendimiento.

Pero las escuelas charter son definitivamente una mejor opción si la única otra opción es una escuela gubernamental que está fallando. Sobre todo porque verter más dinero en un sistema roto no funciona. Independientemente de si es un plan Demócrata para malgastar dinero o un plan Republicano para malgastar dinero.

Esto supone, sin embargo, que el objetivo es ayudar a los niños a obtener una buena educación para que tengan una mejor oportunidad de tener una buena vida.

Eso no es lo que motiva a Bernie Sanders. Como muchos demócratas, su principal objetivo es apaciguar a los sindicatos de docentes. Y eso significa proteger y preservar los privilegios y beneficios de los miembros de los sindicatos y el monopolio educativo del gobierno.

Asqueroso.

P.D. Es aún más nauseabundo que la NAACP haya traicionado los intereses de los negros al rechazar la elección de la escuela (prefiero los puntos de vista de Walter Williams y Thomas Sowell).

P.P.D. Al igual que es asqueroso que el Secretario de Educación de Obama haya escogido escuelas privadas para sus hijos (como lo hizo Obama) mientras luchaba contra la elección de escuelas para familias pobres.

P.P.D. En una nota edificante, Fran Tarkenton, el ex Bulldog de Georgia (también jugó un poco en la NFL) usó una analogía deportiva para explicar los beneficios de la elección de escuela.

P.P.P.D. También es alentador ver que sistemas de elección de escuela muy exitosos operan en naciones como Canadá, Suecia, Chile y los Países Bajos. Y la India no tiene elección de escuela, pero es un ejemplo notable de cómo las escuelas privadas son la única buena opción para las familias pobres que quieren ascender.

P.P.P.P.P.D. El Washington Post ofrece un ejemplo de izquierdismo honesto y decente, habiendo publicado artículos a favor de los niños pobres en lugar de los sindicatos de maestros.

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La TMM califica como el equivalente financiero a las armas de destrucción masiva

La mayor amenaza para nuestra prosperidad, para su pensión y para las perspectivas de sus hijos y nietos es, con toda probabilidad, algo de lo que nunca ha oído hablar. Sin embargo, la Teoría Monetaria Moderna (TMM), que irónicamente no es ni moderna ni una teoría monetaria, ha estado encendiendo el debate en la izquierda y parece que va a desempeñar un papel sustancial en la toma de poder intervencionista del laborismo sobre la economía.

La TMM es utópico en extremo. Proporciona una justificación para políticas como «La expansión cuantitativa del pueblo» de Jeremy Corbyn, que requeriría que el Banco de Inglaterra imprimiera dinero para financiar la infraestructura y el aprendizaje. Una base importante del «New Deal verde» exigido por los socialistas del partido demócrata estadounidense, la TMM también se ha utilizado para justificar que el Banco de Inglaterra canalice miles de millones hacia la inversión verde, es decir, para utilizar la capacidad del banco para crear dinero en efectivo con fines de inversión explícitamente ideológicos. Los proponentes estadounidenses de la idea dicen que de esta manera podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, crear empleos financiados por los contribuyentes y ofrecer atención médica gratuita para todos sin preocuparse de quién pagaría la factura. Afirman que como el gobierno de los Estados Unidos es el emisor de la moneda de la nación, no puede quebrar, sino seguir creando e imprimiendo dinero.

Para los partidarios de la TMM, todo el gasto público puede ser financiado por la deuda pública, porque los bonos del gobierno son tan buenos como el dinero que emite el Estado soberano. La deuda pública no es un problema porque tiene su equilibrio en la riqueza financiera del sector privado.

Como era de esperar, la idea ha encontrado una audiencia receptiva entre los corbinistas que encabezan el Partido Laborista. Si no hay restricciones fiscales para el gasto público, la oposición a los grandes programas de gasto público pierde su legitimidad y proyectos como la universidad libre para todos, la renacionalización de los servicios y la modernización integral de la infraestructura del país pueden ser lanzados con entusiasmo. La TMM proporciona el argumento de venta para la agenda de los socialistas que esperan que la escasez pueda ser abolida con la política correcta.

Puedes ver por qué a la izquierda le gusta. En lugar de tener que pensar como un hogar, necesitar ingresos antes de poder gastar y tener que equilibrar sus cuentas, llegan a decir que pueden gastar con impunidad. En sus sueños, el gobierno gasta sin afectar sus ahorros, creando ingresos y actividad en el sector privado. Un gobierno laborista podría gastar y tener enormes déficits sin destruir la inversión privada —y entonces podría alejarse de los enormes montones de deuda pública que han puesto sobre los hombros de las generaciones futuras. Su argumento, sin embargo, es que el gobierno siempre podría estar libre de cualquier restricción fiscal porque siempre puede crear tanto dinero como sea necesario.

El problema es que todo esto es una tontería teórica. Las consecuencias inflacionarias de un aumento sustancial del gasto público son una realidad económica. Prometiendo gastar sabiamente supone un conocimiento de la economía que todos sabemos que los políticos no tienen - por no hablar del actual banco del frente marxista.

Los devotos del TMM asumen una economía de un solo sector con una oferta ilimitada de capital cuya única restricción es la mano de obra. Esta visión de la economía moderna es totalmente irrealista. La economía capitalista real es en la que todos vivimos, donde los empresarios deben organizar y reorganizar incesantemente para obtener beneficios y proporcionar los bienes y servicios que realmente queremos.

En términos puramente académicos, la creencia de que se puede gastar y gastar sin ninguna consecuencia no merecería un análisis más profundo. Como artificio político, con el populismo de extrema izquierda en auge en Gran Bretaña y los EE.UU., el TMM es actualmente una de las ideas económicas más peligrosas que existen y, por lo tanto, debería atraer nuestra máxima atención.

Las lecciones de la historia son claras: el gasto interminable derribó el Imperio Español con la entrada de oro y plata de las colonias americanas. La expansión masiva de la oferta monetaria durante y después de la Primera Guerra Mundial llevó a la hiperinflación alemana que aniquiló a su clase media.

Como observó acertadamente John Maynard Keynes, la inflación hace que todas las fuerzas oscuras de una sociedad funcionen. La teoría monetaria moderna califica como el equivalente financiero a las armas de destrucción masiva. Los políticos que creen en la libertad deben hablar en contra de algo que amenaza nuestra forma de vida.

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¿Qué hacemos con las redes sociales?

05/20/2019Atilla Sulker

Individuos de todos los rincones del espectro político se han visto agitados por la reciente prohibición de varias figuras, entre ellas Alex Jones y Louis Farrakhan. Algunos han elogiado estas prohibiciones por proporcionar buenas restricciones a lo que consideran «noticias falsas» o «discursos de odio». Otros han atacado estas prohibiciones por estar influenciados por motivos nefastos que son contra la libertad de expresión. El debate sobre la medida en que los sitios de redes sociales pueden regular el habla ha estado en marcha durante años. Tal vez sea hora de una reevaluación.

La falacia de la «homogeneización de las redes sociales»

Una de las mayores falacias que la gente no evita en estos debates es que todos los sitios de redes sociales son productos homogéneos. El empresario exitoso entiende la importancia de la diferenciación en la comercialización de su producto. Porque es la diferenciación lo que permite al empresario reducir su mercado y atraer a los consumidores. Al igual que en cualquier otro mercado, los titanes de las redes sociales, Facebook y Twitter, se han desarrollado de manera muy diferente entre sí, y cada uno tiene sus propias características distintivas. Facebook se ha desarrollado mejor para permitir que personas de ideas afines se conecten entre sí, mientras que Twitter se ha convertido en un púlpito intimidatorio para varias figuras en el mundo de la política y la cultura pop.

Por lo tanto, sería un error comparar todos los sitios de redes sociales, como si fueran los mismos. Los diversos fines de los consumidores que cada sitio de redes sociales sirve para satisfacer determina su desarrollo general. Muchos factores diferentes influirán en estos fines. Uno de estos factores es el grado de regulación del habla.

Si un determinado sitio de redes sociales tiene por objeto ayudar a los individuos y las empresas en la creación de redes entre sí, es probable que no tengan ningún papel en el mercado de compartir opiniones controvertidas. Por el contrario, la plataforma de redes sociales que tiene como objetivo dar voz a los marginados de la sociedad probablemente no tendrá ningún interés en entrar en el mercado de las redes de negocios. Si damos un paso atrás y miramos el panorama general, es una falacia pintar todos los sitios de redes sociales con una pincelada amplia. Cada uno de ellos tiene un propósito único, y este propósito tiene un gran impacto en cómo se desarrollará el sitio a largo plazo.

Así que quizás la solución no radique en pedir intervenciones estatales, sino en proclamar audazmente que los sitios de redes sociales son monopolios despiadados que pisotean la libertad de expresión. Tal vez un sitio como Facebook no está destinado a compartir opiniones polémicas, o discusiones genuinamente serias. Tal vez sirve al mercado de personas que quieren conectarse entre sí a través de intereses compartidos y bromas amistosas. Tal vez el inicio de un debate controvertido sea irrelevante y perturbador para el propósito de Facebook. Quizás los sentimientos de Farrakhan y Jones no encajan en el entorno que Facebook está intentando crear.

El mercado ya ha ofrecido soluciones a este problema. Donde falta el «sitio de redes sociales», el «polémico sitio para compartir opiniones» lo compensará. Gab es un buen ejemplo de ello. El sitio afirma ser un bastión de la libertad de expresión y la libertad individual, y se ha convertido en una plataforma para muchas figuras controvertidas que se identifican con la llamada «extrema derecha». La diferenciación de los distintos emplazamientos puede basarse, por supuesto, en diferentes premisas. Tal vez podría haber, por un lado, el «sitio izquierdista de redes sociales» y, por otro, el «sitio derechista de redes sociales».

Al abogar por las repercusiones de las plataformas de redes sociales que practican la censura, estamos simplemente tratando el síntoma de un problema mucho más fundamental, (es decir, la intervención del gobierno). Más bien, deberíamos abogar por la ruptura de todas las asociaciones gubernamentales con empresas como Facebook, entre otras. Son estas intervenciones económicas las que obstaculizan fundamentalmente la libertad de asociación voluntaria y la sustituyen por una censura militante, impuesta por el Estado.

Los que están verdaderamente en contra de la censura dejarán que el mercado la filtre gradualmente. Uno tiene que apoyar los derechos de propiedad y, en consecuencia, la libertad de expresión de sus enemigos políticos para poder defender los suyos. Por lo tanto, debemos abogar por un sistema en el que el Estado no tome partido, ni intente arreglar las consecuencias del intervencionismo a través de una mayor intervención.

Así como en el reino físico, los individuos se asocian con aquellos con los que tienen intereses compartidos, lo hacen en el reino de Internet. Los mecanismos de mercado han permitido el ejercicio de esta libertad de asociación, y la intervención del Estado no hace más que desdibujar las líneas. Dejemos que los «adictos al espacio seguro» y los «individualistas duros» vayan por caminos separados.

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La universidad «gratuita» no mejorará la educación

05/17/2019Paul Boyce

Eres un estudiante de veintitantos años y te has graduado recientemente. Estás emocionada por ir y enfrentarte al mundo. Sin embargo, usted debe más de $50.000. Todo lo que querías hacer era obtener una educación. Esta enorme deuda se cierne sobre ti. ¿Cómo puede el mundo ser tan injusto? ¿Por qué esta educación no debería ser gratuita como las otras formas? ¿No debería ser la educación un derecho? Adelante, candidata presidencial demócrata, Elizabeth Warren. Recientemente estableció su plan para cancelar la deuda de los estudiantes y abolir los derechos de matrícula. Su plan ofrece matrícula gratuita, así como la eliminación de la deuda existente de hasta $50.000. Cada hogar con ingresos inferiores a $100.000 tendría hasta $50.000 de deuda eliminada.

¿Qué hay que no te guste?

¿Seguramente la educación superior gratuita es beneficiosa para la sociedad en su conjunto? Si las personas más inteligentes están saliendo de las universidades, se creará mayor valor en la economía. El problema con esto es que demasiados grados no están alineados con la demanda del mercado. Los estudios religiosos pueden ser de interés para el estudiante, pero no hay muchos negocios o trabajos que requieran tales títulos. Hay razones para crear una fuerza laboral bien educada, pero esto se ha convertido en educar por educar.

El sistema no está alineado con el mercado

Demasiados estudiantes están saliendo del sistema educativo y no utilizan su título. Mientras que las tasas de desempleo son bajas entre los graduados, muchos se encuentran en trabajos que no requieren un título. Desde baristas de Starbucks hasta asistentes de Wal-Mart, muchos de ellos ya tienen un título.

Algunas grandes empresas son más propensas al subempleo que otras. Los licenciados en artes escénicas, por ejemplo, tienen una tasa de subempleo del 65,7%. Los licenciados en Ocio y Hostelería no se muestran mucho más favorables, con una tasa de subempleo del 63%. Por el contrario, los licenciados en ingeniería y educación obtienen una puntuación favorable en las medidas de subempleo. La diferencia es que hay demanda de ingenieros y educadores, pero no tanto de artes escénicas.

Existe una clara desconexión entre el mercado y el sistema educativo. Mientras que el mercado exige licenciados en ciencias e ingeniería, el sistema educativo ofrece licenciados en artes y medios de comunicación.

La universidad «gratuita» no reajustará el mercado

Hacer que la educación universitaria sea gratuita no va a resolver la desconexión entre el mercado y las universidades. Si la educación universitaria es gratuita, no hay desventaja de salir subempleado. El riesgo asociado está casi erradicado. Una de las partes cruciales de la educación universitaria es determinar si es valiosa. Es una inversión. Una inversión en la que, como resultado, se mejorarán los beneficios futuros. ¿Valdrán más los mayores ingresos que los más de 50.000 dólares gastados en educación? Al eliminar el costo, la propuesta de Warren cambia los incentivos. Se modifica la relación coste-beneficio. Hay un beneficio significativo, pero poco costo. Esto incentiva una mayor participación. Cuando el precio de cualquier bien es eliminado, la demanda por él aumentará. La universidad no será una excepción.

Más estudiantes que van a la universidad puede parecer algo bueno. Sin embargo, ¿qué van a estudiar y qué valor tendrá esa titulación? Sobre la base de las estadísticas existentes, muchos seguirán saliendo subempleados. Si estamos educando a millones de personas que no están utilizando esa educación, los recursos se desperdician. Esos mismos recursos podrían utilizarse para invertir en bienes de capital y aumentar la productividad.

El desorden que es la educación secundaria y primaria pública estadounidense

Elizabeth Warren justifica su plan como parte de un esfuerzo para ayudar a las minorías raciales y étnicas a ingresar a la universidad. Sin embargo, dado lo poco que hacen las escuelas públicas en los niveles primario y secundario para los estudiantes de bajos ingresos o no blancos, es difícil tener confianza en otro esquema de educación gubernamental. Después de todo, en los niveles más bajos de la educación pública, la instrucción y los resultados son notoriamente pobres para el tipo de estudiantes que Warren dice que puede ayudar. ¿Qué razón tenemos para creer que la educación pública universal a nivel universitario finalmente lo hará bien?

Si Warren quiere ampliar el acceso a la universidad, está más preocupada por asegurar que las escuelas proporcionen las habilidades necesarias para entrar y prosperar en las instituciones de educación superior. En este momento, eso simplemente no está sucediendo.

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La Seguridad Social está en quiebra, cualquier «arreglo» es una broma

05/16/2019Alice Salles

El Seguro Social está en quiebra, un informe publicado por los fideicomisarios de las reclamaciones de los programas de derechos del gobierno federal. Y si no se invierte más dinero en el sistema, argumenta el informe, decenas de millones de estadounidenses recibirán sólo tres cuartas partes de sus beneficios de Seguro Social en el futuro cercano. Pero incluso si los custodios no se hubieran dado cuenta de eso a estas alturas, usted habría sabido que esto iba a suceder. A menos que nunca haya oído a ningún economista austríaco explicar por qué la Seguridad Social no es más que un esquema Ponzi.

Según los fideicomisarios, los fondos del Seguro Social se agotarán para el año 2035, lo que significa que esta generación de trabajadores y trabajadoras puede que nunca vea un dólar de lo que «invirtieron», con fuerza, a lo largo de los años. Con el fin de solucionar este problema y hacer que el Seguro Social vuelva a ser solvente, el informe insta a los legisladores a actuar.

«Los legisladores tienen una amplia gama de opciones de políticas que cerrarían o reducirían el déficit de financiamiento a largo plazo del Seguro Social y Medicare», escribieron en su informe al Congreso el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, y otros miembros del Consejo Directivo.

Las opciones incluyen aumentar los impuestos y reducir los beneficios, dos políticas que rara vez cuentan con el apoyo de los funcionarios electos de ambos lados del pasillo. Como tal, es claramente imposible trabajar en una «reforma» de la Seguridad Social que ayude a evitar que se desmorone.

Pero, ¿hay alguna manera de que el Seguro Social pueda ser salvado?

Abolir el Seguro Social

El presidente Trump pensó que no tendría que hacer nada con el programa de derechos. De hecho, afirmó que sus planes iban a impulsar la economía lo suficiente como para que los problemas del Seguro Social se resolvieran fácilmente.

Pero el gobierno de Estados Unidos lleva mucho tiempo endeudado. Muy profundamente, de hecho. Como resultado, el dinero no se está guardando en algún fondo especial para el Seguro Social. Lo que el gobierno utiliza es dinero prestado e impreso, ya que la Reserva Federal sigue posponiendo su plan de ralentizar la expansión de sus balances. Pero como se espera que el número de estadounidenses de 65 años o más crezca en un tercio entre ahora y 2040, el costo del Seguro Social continuará aumentando.

Considerando que el programa socava la prosperidad económica y daña la relación del estadounidense promedio con el dinero al dar a los beneficiarios incentivos para seguir dependiendo del gobierno, terminar con esto no debería ser una decisión difícil. Especialmente sabiendo que ya no será capaz de cumplir con sus obligaciones en el futuro próximo.

Pero el Seguro Social todavía tiene amigos en puestos altos.

Es gracias a las grandes empresas y su conexión con el gobierno que tenemos el programa en primer lugar. Después de todo, si el presidente Franklin D. Roosevelt no hubiera escuchado a los peces gordos en ese momento, que estaban molestos porque las empresas más pequeñas no les daban a sus empleados pensiones de jubilación, es posible que el gobierno federal no haya sido utilizado para obligar a todos a pagar por programas similares.

Como dijo Murray Rothbard, el Seguro Social no perjudicó a las grandes empresas establecidas, sino a sus competidores, ya que el programa «penaliza el menor costo, el empleador "no progresivo" y lo incapacita al aumentar artificialmente sus costos en comparación con el empleador más grande». Desafortunadamente, no muchos estadounidenses ven el programa de esta manera.

Con generaciones que confían en el sistema fallido a lo largo de los años, es seguro que no veremos a ningún político haciendo mucho para destriparlo. Pero es de esperar que los estadounidenses finalmente rechacen el sistema una vez que sepan que es ineficaz y que se basa en políticas que benefician a las grandes corporaciones a expensas del pequeño.

¿Qué es lo que no hay que odiar de un plan tan disfuncional?

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La falacia de la economía de la identidad

05/15/2019David Gordon

El economista Alex Tabarrok critica hoy en un post lo que él llama «economía de la identidad». Tabarrok dice: «La economía de la identidad es mala economía». Por «economía de la identidad» se refiere a una teoría que salta de una identidad contable a una afirmación sobre la causalidad. La economía keynesiana es un buen ejemplo de esta falacia, como ilustra la cita de Tabarrok de Nick Rowe:

1. Y = C + I + G + X - M. Por lo tanto, un aumento del gasto público aumentará el PIB.

2. Y = C + S + T. Por lo tanto, un aumento en los impuestos aumentará el PIB.

Takarrok resume:

Mi suposición es que usted se siente mucho más incómodo con el segundo de esos dos ejemplos que con el primero. Usted probablemente ha visto el primer argumento antes, pero probablemente no ha visto el segundo. Pero ambas son identidades contables igualmente correctas y son argumentos igualmente basura.

Murray Rothbard, hace mucho tiempo, en Hombre, Economía y Estado, hizo el mismo comentario. Ofreció un reductio ad absurdum del multiplicador keynesiano: «Ingreso Social = Ingreso de (inserte el nombre de cualquier persona, digamos el lector) + Ingreso de todos los demás», Usemos símbolos:

Ingreso social =Y

Ingreso del Lector=R

Ingresos de todos los demás =V

Encontramos que V es una función completamente estable de Y. . ...Digamos que la ecuación a la que se llegó es: V = 0,99999 Y Entonces, Y = 0,99999Y =R

0,00001Y =R

Y=100.000 R.

Este es el multiplicador personal del propio lector, mucho más poderoso que el multiplicador de inversiones. Para aumentar los ingresos sociales y así curar la depresión y el desempleo, sólo es necesario que el gobierno imprima un cierto número de dólares y los entregue al lector de estas líneas.

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Un estudio sobre la ceguera voluntaria

05/13/2019David Gordon

Herbert Aptheker: Studies in Willful Blindness. Por Anthony Flood. Publicado independientemente, 2019. I +93 páginas.

Anthony Flood cuenta que «a principios de los años setenta, fui acólito de Herbert Aptheker (1915-2003). Conocido principalmente por sus escritos sobre la historia afroamericana, fue también, durante la Guerra Fría e incluso después, un teórico del Partido Comunista de Estados Unidos (PC)». (p.1) Flood se convirtió en el ayudante de investigación y amigo de Aptheker, pero con el tiempo se volvió en disgusto de su mentor, rechazado por la tiranía y las atrocidades comunistas.

Flood ha documentado un ejemplo sorprendente de la forma en que la rígida adhesión de Aptheker a la línea estalinista corrompió su escritura histórica. Aptheker es más conocido como historiador por su American Negro Slave Revolts, su tesis doctoral, publicada en 1943. En ese libro, nunca cita a los Jacobinos Negros de C.L.R.I. James (1938), un estudio de la Revolución de San Domingo de 1791 que derrocó al régimen de esclavos y estableció la República de Haití. Aptheker reconoció plenamente la importancia del evento; ¿por qué entonces ignora el libro de Santiago? «Lo que los eruditos ni siquiera mencionan. ...es la práctica de por vida de Aptheker de hacer invisible a Santiago» (p. 15).

La respuesta, sugiere Flood, es que James era un seguidor de León Trotsky. «Aptheker no podía faltar a las críticas que recibió en revistas académicas y en la prensa general. Y sin embargo, en las pocas páginas que dedicó a esa revuelta en American Negro Slave Revolts, no citó a Los Jacobinos Negros ni siquiera la incluyó en su bibliografía. Para un estalinista con carta como Aptheker, sin embargo, no había una forma de vida más baja que la de un trotskista». (p.80)

De ninguna manera James ignoró a Aptheker. Por el contrario, atacó a Aptheker por minimizar el papel de los negros en las organizaciones abolicionistas. Los estalinistas, dijo James, consideraban a los negros como tropas de choque subordinadas de una posible revolución en lugar de actores independientes, y esta línea estalinista que Aptheker siguió fielmente. Fiel a su política de tratar a James como un hombre invisible, Aptheker nunca respondió a las críticas de James.

Flood discute otros ejemplos de los efectos corruptores del sesgo comunista de Aptheker, como su tendencioso The Truth about Hungary, que aprueba la supresión soviética de la Revolución Húngara de 1956, y su afirmación en un artículo periodístico escrito en 1950 de que la falta de revueltas en Corea del Norte demostraba que el régimen comunista en el poder contaba con la aprobación popular.

El libro de Flood está animado por las historias de sus conversaciones con el amargo enemigo de Aptheker y Aptheker, el filósofo Sidney Hook, que fue uno de los profesores de Flood. Su cuidadoso relato del «hombre invisible» en la historiografía de Aptheker es una valiosa contribución.

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Programa de Garantía de Exportación de Canadá: Más riesgo para el contribuyente

05/11/2019Eddie Fizor

La CBC (Canadian Broadcasting Corporation) transmite juegos selectos de la NHL en la Noche de Hockey en Canadá. Estos son «gratuitos» para verlos en la televisión o transmitirlos en línea. «Gratuitos» se coloca en comillas porque los anuncios de la CBC que sus servicios de contenido pueden ser transmitidos por el público de forma «gratuita». Cabe señalar que la participación anual de la CBC en los ingresos para 2018 fue de aproximadamente 1.200 millones. Los aficionados al hockey pueden intentar recuperar el dinero de sus impuestos viendo tanto hockey como sea posible.

Lo anterior da contexto, pero no es la CBC el foco principal de este artículo, sino un anuncio comercial que se emite durante la Noche de Hockey de la CBC en Canadá.

El anuncio es para Export Development Canada (que también está financiado por dólares de impuestos).

Una cita de la página web de EDC:

Nuestro Programa de Garantía de Exportación puede ayudar a su banco a proporcionarle acceso adicional a financiamiento. Compartimos el riesgo con su banco al proporcionarle una garantía sobre el dinero que usted pide prestado, alentándolo a aumentar su acceso al capital de trabajo.

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El futuro es incierto

Cuando un empresario identifica un mercado en el que cree que se puede emprender una empresa rentable, invierte los fondos disponibles. Si el empresario posee fondos insuficientes, entonces un banco puede optar por actuar como prestamista y dirigir fondos adicionales hacia lo que ellos también pueden creer que es una empresa rentable.

En este caso, son tanto el empresario como el banco los que asumen el riesgo. Si el riesgo es demasiado alto, el banco puede optar por no prestar fondos al empresario.

¿Qué sucede cuando Export Development Canada interviene para «des-arriesgar» el proyecto? La EDC está financiada por los contribuyentes. Esto significa que los proyectos se realizarán con el dinero de otra persona (el contribuyente). Ni el empresario ni el banco asumirán plenamente el riesgo. ¿Y si la empresa se echa a perder? EDC explica, «compartimos el riesgo con su banco al proporcionarle una garantía sobre el dinero que usted pide prestado».

Al final, alguien debe asumir el riesgo. Entonces, ¿quién será?

Si el empresario utiliza sus propios fondos, entonces tiene un interés personal. Esto también se aplicaría a un banco que actúa como prestamista. La afirmación de que «el riesgo no te detiene», identifica a la EDC no como «expertos en riesgos», sino como «expertos» en la promoción de empresas de riesgo, suscritas con dólares de impuestos.

Aquí está el anuncio que se emite durante la Noche de Hockey en Canadá:

https://youtu.be/VoeiYnC1LgM

Ninguno de los empresarios en este comercial parece estar preocupado por el riesgo. Esto debería ser motivo de preocupación para el espectador. Tales anuncios son engañosos y promueven una falsa realidad. La asunción de riesgos es inevitable en cualquier esfuerzo empresarial. El futuro es incierto. Los recursos son escasos.

El hombre se encoge de hombros, «30.000 pastillas de freno SIN DEPÓSITO. Dije, ¿por qué frenar ahora?»

En efecto, ¿por qué no? ¿Por qué exigir un depósito de garantía? Si el trato sale mal, alguien más se queda pagando por sus pérdidas. Es fácil tomar decisiones arriesgadas cuando el error de tu camino no vuelve sobre tu propia cabeza.

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