¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente?

¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente?

06/19/2018Jeff Deist

¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente? ¿Debería resistirse al status quo político en todo caso o aceptar el espíritu de la cortesía civil y esperar a la siguiente elección? ¿Qué pasa si sus fortunas políticas están disminuyendo y es cada vez menos probable que prevalezcan políticamente? ¿Qué derechos y poder poseen las minorías políticas aparentemente permanentes (por ejemplo, los libertarios)? ¿En qué momento se permitiría una rebelión abierta en una supuesta democracia y cómo juzgamos la resistencia por principios frente a los frutos amargos de los perdedores políticos?

Además, ¿qué pueden hacer por derecho las mayorías políticas (a pesar de una oposición minoritaria estridente) y qué políticas no pueden alterarse independientemente del consenso mayoritario? ¿Qué despojos corresponden por derecho a los victoriosos políticamente y qué normas antiguas no deberían ser derrocadas?

Estas son preguntas difíciles en la época de Trump, especialmente desde que los gobiernos occidentales abandonaron hace tiempo las limitaciones constitucionales y el tópico del “estado de derecho” a favor de la gobernanza administrativa por medio de gestores burocráticos. La democracia, al menos la variedad de masas practicada en los modernos estados occidentales del bienestar, no proporciona respuestas satisfactorias. ¿Esos gestores no elegidos están obligados por la voluntad popular o no gran cosa? ¿Qué limita al estado?

Ludwig von Mises, un sólido teórico social además de su abrumadora obra en economía, ve estos problemas con claridad. A pesar de que (o tal vez porque) fue testigo de los estragos del combate real en la Gran Guerra, elige usar lenguaje bélico al describir los aprietos de las minorías políticas:

Fue el liberalismo el que creó la forma legal por la que el deseo del pueblo de pertenecer o no a un cierto estado podría conseguir una expresión, que sería el plebiscito. El estado al que quieren pertenecer los habitantes de cierto territorio tiene que determinarse por medio de unas elecciones. Pero incluso si se cumplieran todo las condiciones económicas y políticas necesarias (por ejemplo, aquellas que afectan a la política nacional con respecto a la educación) para impedir que el plebiscito se reduzca a una farsa, incluso si fuera posible sencillamente hacer una encuesta de los habitantes de todas las comunidades para determinar a qué estado quieren unirse y repetir esa elección cada vez que cambien las circunstancias, seguirían probablemente persistiendo algunos problemas sin resolver como posibles fuentes de fricción entre las distintas nacionalidades. La situación de tener que pertenecer a un estado al cual uno no quiere pertenecer no es menos onerosa si es el resultado de unas elecciones que si debe soportarse como consecuencia una conquista militar (…) Ser un miembro de una minoría nacional siempre significa que se es un ciudadano de segunda clase. (Cursivas añadidas)

El casi increíble rencor que rodea a la administración Trump demuestra precisamente lo poco que realmente aprecian la democracia incluso los occidentales ricos cuando no les gustan sus resultados. Las fuerzas contrarias a Trump se consideran de hecho conquistadas, sintiéndose de repente como ciudadanos de segunda clase en un país que pensaban que conocían (uno en el que un arco “progresista” inevitable elegiría, por supuesto, a Ms. Clinton). No aceptan a Trump como no aceptarían al jefe de una potencia extranjera hostil y ocupante. Pero rechazar el resultado de las elecciones es una posición extraña para los seguidores de Clinton, una candidata que frecuentemente hablaba con entusiasmo acerca de “nuestra sagrada democracia”.

Lo mismo puede decirse para el referéndum del Bréxit en Reino Unido y el creciente sentimiento antiinmigración en toda Europa continental, ambos escarnecidos como populismo siniestro y malintencionado frente a las nobles expresiones del “pueblo” ejercitando sus derechos democráticos. Pero el populismo es solo democracia pura y dura y los administradores tecnócratas están retratados correctamente como enormes hipócritas que usan la vía del apoyo democrático solo cuando va en la dirección de lo que planean hacer de todas maneras.

La democracia, lejos de generar compromiso y armonía, lanza a los estadounidenses unos contra otros al tiempo que crea una clase burocrática permanente. Todo esto es comprensible y predecible desde una perspectiva libertaria. Solo los libertarios hacen un alegato coherente contra los mecanismos democráticos y consideran la libertad frente al poder del estado como mucho más importante que el consenso mayoritario. La libertad no depende del voto, como dice el ilusorio dicho. La libertad (entendida correctamente como nada más y nada menos que la libertad frente al estado) es el máximo fin político.

Pero no vivimos en un mundo libre y la mayoría la gente no es ideológicamente libertaria. La mayoría la gente, aunque de forma mucho menos meditada, son (pequeños) demócratas como el propio Mises. En los años de entreguerras, tras el colapso de las monarquías europeas y el auge del nazismo en Alemania, Mises veía la democracia como el mecanismo social para evitar más guerras y derramamiento de sangre:

La democracia es esa forma de constitución política que hace posible la adaptación del gobierno a los deseos de los gobernados sin luchas violentas. Si en un estado democrático el gobierno ya no está actuando como quiere la mayoría de la población, no hace falta una guerra civil para poner en el cargo a los que están dispuestos a trabajar para atender a la mayoría. Por medio de elecciones y acuerdos parlamentarios, el cambio de gobierno se ejecuta suavemente y sin fricciones, violencia o derramamiento de sangre.

Casi 100 años después, podríamos preguntarnos si seguiría escribiendo hoy esas palabras, habiendo visto el desarrollo de los siglos XX y XXI. A posteriori, parecen inapropiadamente optimistas. Por supuesto, nunca lo sabremos e incluso el anarquista más doctrinario puede admitir que la democracia desempeñó un papel en el éxito de Estados Unidos y Occidente.

Pero ha habido bajas tanto literales como figuradas a lo largo del camino y más se harán evidentes en las próximas décadas. El consenso de la élite occidental, a favor del globalismo, un vago “neoliberalismo” y la socialdemocracia linda con impulsos nacionalistas y de ruptura. El si se permitirá la “democracia” cuando vaya contra el sentimiento de la élite es en buena medida una cuestión abierta y a la gente no se le engaña tan fácilmente diciendo que los proyectos globalistas son en todo caso democráticos.

Es muy importante entender que Mises veía la autodeterminación como el máximo fin político y por tanto argumentaba con vigor contra el universalismo y a favor de la subdivisión política cuando fuera necesario y viable. Reordenar las instituciones políticas creando unidades más pequeñas o abandonándolas del todo a través de la secesión era la respuesta de Mises a la pregunta de cómo podía protegerse a las minorías políticas. Los movimientos de ruptura eran la válvula de seguridad en la concepción de la democracia de Mises:

El derecho de autodeterminación con respecto a la cuestión de la membresía en un estado significa por tanto: siempre que se sepa, por medio de un plebiscito realizado con libertad, que los habitantes de un territorio particular, ya sea un único pueblo, todo un distrito o una serie de distritos adyacentes, ya no desean permanecer unidos al estado al que pertenecen ese momento, sino que desean, o formar un estado independiente, o unirse a algún otro estado, sus deseos tendrían que respetarse y cumplirse. Es la única manera viable y eficaz de impedir revoluciones y guerras civiles e internacionales.

En algún momento los estadounidenses de todas las inclinaciones ideológicas tienen que formularse una pregunta: si se cree realmente que el 30, el 40 o el 50% de la población es imposible de redimir, completamente inmoral, estúpida, fascista, racista o comunista, ¿qué debería hacerse? ¿Habría que matarlos? ¿Deportarlos? ¿Encerrarlos en campos de concentración? ¿Reeducarlos contra su voluntad hasta que voten correctamente? ¿Relegarlos a una casta inferior política, social y económicamente? ¿Tolerarlos, pero castigarlos en elecciones futuras?

¿O deberíamos escuchar a Mises y elevar la separación política, el federalismo y el localismo a los máximos principios políticos?

El gobierno de arriba abajo desde Washington no está funcionando y de hecho está deprimiendo a la gente y haciendo que tenga pensamientos impensables acerca de una guerra civil. El sentimiento a favor y en contra de Trump está destruyendo la cohesión social, el “derecho” real en cualquier sociedad. ¿Y por qué? ¿Por diferencias políticas entre los partidos que nunca levantan un dedo contra la guerra, el poder estatal, los subsidios o la Fed?

Hacen falta 70 millones de votos para controlar la Casa Blanca y el estado administrativo (profundo) puede estar fuera del alcance de incluso una abrumadora mayoría política. No importa dónde se esté ideológicamente, el riesgo de convertirse en una minoría política marginada crece cuando crece el poder del estado. Es hora de dejar de tratar de apoderarse de Washington y empezar a hablar de soluciones realistas de ruptura o federalistas, incluso bajo el paraguas de la continuación del estado federal. Las elecciones de 2018 y 2020 no resolverán nuestros problemas, solo los empeorarán. Al menos 50 o 60 millones de estadounidenses, un grupo mucho más grande que la mayoría de los países, se verá sin representación política y gobernado por un gobierno percibido como hostil, sin que importe de que candidatos o partidos ganen.

Si la ruptura parece impensable, también lo es la guerra civil. ¿Está grabado en piedra que 330 millones de personas deban vivir bajo una jurisdicción federal remota en todo caso y para siempre?

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Un nuevo estudio confirma que la «brecha salarial de género» resulta de las diferentes decisiones que toman las mujeres

02/22/2019Ryan McMaken

En noviembre, los economistas de Harvard Valentin Bolotnyy y Natalia Emanuel publicaron un nuevo artículo titulado «¿Por qué las mujeres ganan menos que los hombres? Evidencia de los operadores de autobuses y trenes».

En el estudio, Bolotnyy y Emanuel estudian operadores de autobuses y trenes sindicalizados para determinar si existe o no una brecha salarial de género y cuáles podrían ser sus causas.

El uso de trabajadores sindicalizados fue útil para los investigadores porque las rígidas reglas sindicales significaban que pocas decisiones de pago quedaban en manos de los gerentes a quienes de otra manera se les podía culpar por sesgos en estos casos.

Tal como está, las reglas del sindicato proporcionaron reglas claras sobre cómo la antigüedad afecta el pago y el ajuste de las horas de trabajo.

Esto permitió a los investigadores centrarse en el comportamiento de los propios trabajadores mientras ignoraban en gran medida el papel de las decisiones del supervisor.

Los investigadores encontraron que existía una brecha:

La brecha de $ 0,89 en nuestra configuración, que es el 60% de la brecha de ganancias en los Estados Unidos.

Pero, la brecha

Esto puede explicarse completamente por el hecho de que, si bien tienen los mismos conjuntos de opciones en el lugar de trabajo, las mujeres y los hombres toman decisiones diferentes. Las mujeres usan la Ley de Ausencia Médica Familiar (FMLA, por sus siglas en inglés) para tomar más tiempo libre no pagado que los hombres y trabajan menos horas extraordinarias a 1,5 veces el salario. La raíz de estas diferentes opciones es el hecho de que las mujeres valoran el tiempo y la flexibilidad más que los hombres. Los hombres y las mujeres optan por trabajar horas extraordinarias similares cuando están programadas con un trimestre de anticipación, pero los hombres trabajan casi el doble de horas extraordinarias que las mujeres cuando están programadas el día anterior. Al utilizar los formularios W-4 para determinar el estado civil y la presencia de dependientes, mostramos que las mujeres con dependientes, especialmente las solteras, valoran el tiempo fuera del trabajo más que los hombres con dependientes.

Más específicamente:

La brecha de ingresos puede explicarse en nuestro entorno por el hecho de que los hombres toman un 48% menos de horas libres no remuneradas y trabajan un 83% más de horas extra por año que las mujeres. La razón de estas diferencias no es que los hombres y las mujeres se enfrenten a diferentes conjuntos de opciones en este trabajo. Más bien, es que las mujeres tienen una mayor demanda de flexibilidad en el lugar de trabajo y una menor demanda de horas extraordinarias que los hombres. Estas diferencias de género son consistentes con las mujeres que asumen más tareas domésticas y de cuidado de niños que los hombres, lo que limita su disponibilidad de trabajo en el proceso. ... Cuando las horas extras se programan con tres meses de anticipación, los hombres se inscriben en aproximadamente un 7% más que las mujeres. Cuando se programan horas extras el día anterior o el día del turno necesario, los hombres trabajan casi el doble de esas horas que las mujeres.

Las mujeres con dependientes, especialmente las solteras, son considerablemente menos propensas que los hombres con dependientes a aceptar una oportunidad de tiempo extra. Este es especialmente el caso durante los fines de semana y después de las horas regulares de trabajo, cuando hay menos opciones de cuidado infantil disponibles.

Estas ideas son útiles para ver cómo se comportan los hombres y las mujeres en el lugar de trabajo. También ayudan a resaltar el hecho de que incluso cuando hombres y mujeres tienen el mismo título de trabajo y la misma descripción de trabajo, el trabajo que realizan no es homogéneo. Un trabajador que trabaja en horas impares (y, por lo tanto, paga más horas extra por ello) simplemente no está haciendo el mismo trabajo que una persona que requiere horas extremadamente regulares. De manera similar, un trabajador que requiere porciones considerables de tiempo libre cada varios años (por licencia de maternidad o por cuidado de niños) tampoco está haciendo el mismo trabajo que un trabajador que rara vez se toma un tiempo libre.

Si uno de los trabajadores está disponible casi todo el tiempo, pero el otro tiene un horario mucho más inflexible, no tenga el mismo trabajo cuando se trata de la ejecución real de los deberes.

Sin embargo, seguimos escuchando que «a las mujeres se les paga menos por hacer el mismo trabajo», presumiblemente debido al sesgo de género. Este último estudio debería ayudar a revelar, una vez más, que esta es una afirmación empíricamente falsa y no describe la naturaleza del comportamiento en el lugar de trabajo en el mundo real.

Además, este estudio encontró una brecha salarial en una sola industria entre los trabajadores que realizan trabajos similares. ¿Cuánto más explica la heterogeneidad del trabajo y los trabajadores una «brecha salarial» general a nivel nacional? En todo el país, las diferencias en el trabajo abarcan miles de industrias, empleos y condiciones de trabajo. Las muchas diferencias en estos casos son incontables.

Los izquierdistas, por supuesto, pueden ver estos datos y argumentar que esto demuestra que las mujeres todavía están en desventaja porque las mujeres solteras con hijos (que son más comunes que los hombres solteros que los niños) están limitadas en su elección de horas por las necesidades de cuidado infantil.Por lo tanto, necesitamos políticas gubernamentales para igualar esta situación.

Esto es cierto, pero solo en el sentido de que, cuando se trata de ganancias, las personas que trabajan menos horas se encuentran en «desventaja» en comparación con las personas que trabajan más horas. Es posible que las políticas que obligan a la «igualdad» entre las personas que pueden trabajar más horas y horas extrañas y las que no pueden, puedan ayudar a las personas que no son flexibles. Esto, por supuesto, vendría a expensas de quienes trabajan horas extrañas en este momento.

Pero esto no es en absoluto una situación en la que «a las mujeres se les paga menos por hacer el mismo trabajo». Y deberíamos dejar de fingir que lo es.

De hecho, en una variedad de entornos, las mujeres ganan más que los hombres.Como Andrew Syrios ha señalado:

Cuando se comparan mujeres nunca casadas con hombres nunca casados, la brecha salarial no solo desaparece, sino que cambia. Ya en 1971, las mujeres que nunca se habían casado en sus treinta años han ganado un poco más que los hombres similares. En 1982, las mujeres que nunca se casaron en conjunto ganaron el 91 por ciento de lo que hacen los hombres. Hoy en día, entre los hombres y mujeres que viven desde los veintiún años hasta los treinta y cinco años, no existe una brecha salarial. ¡Y entre los hombres y mujeres solteros con estudios universitarios de entre cuarenta y sesenta y cuatro años, los hombres ganan un promedio de $ 40.000 al año y las mujeres ganan un promedio de $ 47.000 al año!

Y cuando se toma en cuenta todo esto, la brecha salarial casi desaparece, como muchos estudios han encontrado:

  • Un estudio realizado por CONSAD Research Corp. para el Departamento de Trabajo de EE. UU. Encontró que una vez que controlaron las variables, hubo «una brecha salarial de género ajustada que está entre 4,8 por ciento y 7,1 por ciento».
  • Un estudio realizado por June y Dave O'Neill para la Oficina Nacional de Investigación Económica encontró que «... la brecha de género se debe en gran medida a las elecciones hechas por hombres y mujeres en relación con la cantidad de tiempo y energía dedicada a una carrera».
  • Warren Farrell realizó un estudio exhaustivo en su libro Why Men Earn More y no encontró evidencia de una brecha salarial.
  • Un estudio realizado en 1983 por Walter E. Williams y el mencionado estudio realizado por Walter Block en 1981 desacreditan la idea de que la brecha salarial es causada por la discriminación.
  • Carrie Lukas señala que «En un estudio de 2010 de trabajadores urbanos solteros y sin hijos entre las edades de 22 y 30 años, la firma de investigación Reach Advisors encontró que las mujeres ganaban un promedio de 8% más que sus homólogos masculinos».
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Los bancos centrales se asustan: olvídate de las promesas para reducir los balances

02/22/2019Ryan McMaken

Después de dos años de una gran cantidad de comentarios agresivos sobre la reducción del balance general de la Fed y el aumento de la tasa de interés objetivo, la Fed en las últimas semanas se ha revertido y ha declarado que ahora es el momento de tomar las cosas con mayor lentitud.

En la reunión de enero del FOMC, los funcionarios:

Los partidarios de la generalización de la liquidación de la hoja de balance del banco central de este año expresaron su incertidumbre sobre si aumentarían las tasas de interés nuevamente en 2019, según las actas de su reunión de enero.

«Casi todos los participantes pensaron que sería deseable anunciar en poco tiempo un plan para dejar de reducir las tenencias de activos de la Reserva Federal más adelante este año», según el registro de la reunión del 29 al 30 de enero del Comité Federal de Mercado Abierto.

Esto solo representa más de lo que «¡volveremos a la normalidad algún día!» rutina que hemos estado recibiendo de la Reserva Federal durante aproximadamente una década. Durante ese tiempo, hemos escuchado repetidamente que una vez que la economía vuelva a ser sólida, la Fed reducirá su balance general a niveles normales y elevará la tasa de los Fondos de la Reserva Federal a lo que históricamente habían sido tasas más normales. Sin embargo, después de años de tasas cercanas a cero y un balance de la Fed de más de $ 4 billones, parece que la Fed no tiene la determinación de hacer nada al respecto. Sin embargo, si la economía no es lo suficientemente fuerte en este momento, con un desempleo sin precedentes y un crecimiento creciente del empleo, ¿cuándo será lo suficientemente fuerte?

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La falta de acción de la Fed ha sido durante mucho tiempo una indicación de cuán débil ha sido la economía de los EE. UU., a pesar de los números de titulares que sugieren fortaleza. En realidad, los ingresos y el crecimiento de la riqueza solo alcanzaron niveles máximos anteriores en los últimos tres años, y la mayor parte del período de 2009-2016 se ubicó en territorio negativo en comparación con 2000 o 2007.

Pero después de lo que parecen tres años de crecimiento real, a la Reserva Federal le sigue preocupando que incluso la actitud más moderada de la política monetaria vaya en contra de las ganancias moderadas de la última década.

Para tener una idea de qué tan lejos ha venido la Fed de tiempos más «normales», podemos ver cómo los activos totales permanecen cerca de máximos históricos, a medida que la Fed intenta fabricar la demanda en la economía:

Y luego está la tasa de los Fondos de la Fed, que, a pesar de los 18 meses de aumentos, se mantiene muy por debajo de lo que era antes de las dos recesiones más recientes:

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En todo el mundo, estamos viendo algunas dudas similares de otros bancos centrales.

Ayer, «el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, dijo que el banco central "por supuesto" considerará una mayor flexibilidad monetaria si la economía pierde impulso hacia el logro de su objetivo de inflación del 2 por ciento, informó el viernes el periódico Asahi».

Mientras tanto, el Banco Central Europeo no muestra signos de ceder de su política monetaria extremadamente acomodaticia. En general, parece que el crecimiento europeo es plano.

En general, si nos fijamos en los principales bancos centrales de todo el mundo, vemos que solo en los EE. UU. Y Canadá los bancos centrales han hecho algo que podría considerarse un «ajuste». E incluso en los Estados Unidos y Canadá, las tasas siguen siendo bastante bajas. Y en ningún caso vemos ningún movimiento significativo hacia la reducción de los activos del banco central.

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Aparentemente, esto es lo mejor que pueden hacer los bancos centrales en un momento de «expansión».

Un resumen de las tarifas más recientes:

  • EE. UU .: 2,5%
  • Canadá: 1,75%
  • Reino Unido: 0,75%
  • Australia: 1,5%
  • China: 4,35%
  • BCE: -0,4%
  • Japón: -0,1%

Nota: Todos los gráficos son de Ryan McMaken. Aquí están las tasas clave específicas discutidas aquí, con sus enlaces:

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Guerreros de la justicia social: no se trata solo de economía

Si crees que la retórica de «impuestos a los ricos» de izquierda del Partido Demócrata es principalmente sobre economía, estarías tristemente equivocado. Después de todo, no hay suficientes ingresos fiscales en el segmento de ingresos más altos, incluso con una tasa marginal del 90%, para financiar el programa social para mascotas de cualquier persona durante más de 48 horas. ¿Los progresistas saben esto? Por supuesto que lo hacen.

La misma observación es válida para la legislación llamada «New Deal Verde» recientemente propuesta por Alexandria Ocasio-Cortez, la indignante querida de los medios de Queens. Es cierto que esta bolsa de control ambiental, si se promulga, costaría billones y produciría un cambio sistémico en el estilo de vida estadounidense. Pero se pierde el mensaje más profundo si piensa que el propósito real de esta monstruosidad legislativa es salvar el planeta antes de que expire en 12 años.

No, la actual ola de progresismo extremo tiene un objetivo mucho más nefasto que los impuestos más elevados sobre los súper ricos o los impuestos al carbono para eliminar el medio ambiente. De hecho, el objetivo a largo plazo de los nuevos socialistas y la pandilla de guerreros de la justicia social (SJW, por sus siglas en inglés) es deslegitimar gradualmente los cimientos del capitalismo moderno eliminando las nociones convencionales de derechos de propiedad, equidad y justicia. Si esto suena inverosímil, realmente no has estado prestando atención.

A menudo se asume que el capitalismo está fundado como una roca sólida en la economía. No necesariamente. En rigor, las consideraciones económicas, aunque importantes, son secundarias. En cambio, es el sistema relativamente único de derechos de propiedad individuales lo que legitima principalmente a todas las instituciones capitalistas.

Tomemos, por ejemplo, la institución capitalista más obvia y esencial: la sociedad anónima privada. Está sólidamente enraizado en la noción de que los individuos tienen derechos; que estos derechos incluyen el derecho a incorporar; el derecho a instruir a los gerentes de corporaciones para maximizar las ganancias; y el derecho de los propietarios a vender sus acciones. Estos derechos individuales son la base «moral» para la existencia y el funcionamiento de todas las organizaciones empresariales modernas.

Esta teoría particular de los derechos de propiedad se hizo explícita en los siglos XVIII y XIX por filósofos como Adam Smith, John Locke y John Stuart Mill. En general, se considera que es moralmente apropiado que los individuos posean una propiedad que incluya, por supuesto, su propio trabajo; para determinar exclusivamente su uso; y disfrutar de los beneficios (ingresos o de otro tipo) obtenidos de la producción o el intercambio. Adam Smith, quien enseñó «filosofía moral» (no economía) en la Universidad de Glasgow en Escocia, calificó estos derechos «naturales» y una vez observó que los libres mercados y el intercambio voluntario eran moralmente apropiados porque eran «consistentes con la libertad y la justicia».

Los progresistas modernos y los socialistas rechazan este enfoque clásico de la teoría de los derechos. Sostienen, en cambio, que los derechos de propiedad (e instituciones capitalistas como la corporación) son construcciones arbitrarias de un sistema legal de élite y conservador; que no hay nada «natural» o legítimo en ellos; y que, por tanto, no tienen un estatus moral especial. Pero si no tienen un estatus moral especial, tampoco lo hacen los ingresos y privilegios que estos «derechos» generan actualmente para los propietarios. De hecho, el gobierno ahora puede alterar estos acuerdos arbitrarios de propiedad y redistribuir los ingresos y privilegios para, por ejemplo, cualquier persona en nombre de la justicia y la justicia social.

Ahora es evidente que los críticos pueden emplear este enfoque radicalmente diferente de los derechos de propiedad para racionalizar los impuestos más elevados para los ricos, una drástica reducción de las emisiones de CO2, un aumento del salario mínimo legal de $ 15 por hora, e incluso la constitución federal de corporaciones (una propuesta de mascota de Elizabeth Warren) para hacerlas «socialmente responsables». De hecho, casi no hay impuestos o regulaciones que no puedan justificarse desde esta perspectiva. Y ese es precisamente el punto.

En conclusión, los guerreros de la justicia social y los nuevos socialistas no están interesados ​​principalmente en la economía como tal. Las lecciones trágicas de, digamos, Venezuela no son su preocupación. En cambio, su objetivo es continuar deslegitimando los fundamentos clásicos de los derechos de propiedad y luego implementar, a través de la legislación y los tribunales, una teoría de la justicia en los asuntos sociales radicalmente diferente. Aún no se ha determinado si tal programa tendrá éxito.

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Powell afirma que no hay riesgo «elevado» de recesión en EE. UU., los modelos de la Fed de Nueva York no están de acuerdo

02/12/2019Tho Bishop

Hoy, Jerome Powell salió de la circunvalación y disfrutó de una hospitalidad sureña en la Universidad Estatal del Valle de Mississippi, hablando en el Foro de Política Rural de Hope Enterprise Corporation.

La mayor parte de la charla del presidente de la Fed se dedicó a hablar sobre cómo la Fed podría satisfacer las necesidades financieras de las áreas rurales, una afirmación cuestionable que considera el papel directo que los bancos centrales han desempeñado en el aumento de la desigualdad de riqueza. Sin embargo, sí proporcionó algunas reflexiones adicionales sobre la fortaleza de la economía de los Estados Unidos en general.

En particular, cuando se le preguntó sobre el riesgo futuro, dijo que no «siente que la probabilidad de recesión sea en absoluto elevada».

Lo interesante es que esta afirmación no sigue los modelos publicados por la Reserva Federal de Nueva York, que muestran el riesgo actual de recesión en su nivel más alto desde 2008.

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(H/T @TexarkanaFed a través de Twitter)

Por supuesto, dado el pobre historial de los modelos de la Reserva Federal, quizás más útil es que esta visión optimista de la economía de los Estados Unidos parece contradecir las tendencias políticas recientes de la Fed de Powell.

Esto incluye cambios en las declaraciones recientes del FOMC y proyecciones sobre la tasa de aumentos futuros de las tasas, así como también indica una voluntad de detener la normalización lenta del balance de la Fed que se encuentra actualmente en proceso. Como dijo a fines de enero:

Estamos escuchando atentamente con - sensibilidad al mensaje que los mercados están enviando y tomaremos en cuenta esos riesgos a la baja a medida que avancemos en la política ... Si llegamos a ver que la normalización del balance o cualquier otro aspecto De la normalización fue parte del problema, no dudaríamos en hacer un cambio.

A pesar de que la declaración se realizó en «Fed Speak» cuidadosamente administrado, el mensaje que comunicó no pudo haber sido más claro, especialmente porque Powell ha sido una voz interna de la Fed preocupada por el tamaño del balance de la Fed. El mercado comprendió que Trump finalmente obtuvo la Reserva Federal Dovish por la que pasó el último año haciendo campaña. El día del anuncio fue el primero en el mandato de Powell de que el mercado reaccionó positivamente a uno de sus anuncios de fijación de tasas.

Desafortunadamente para Powell, ninguno de los argumentos para «normalizar» la política monetaria ha cambiado desde que Powell describió por primera vez sus deseos de una reducción lenta y gradual. Los datos económicos de los que la Fed afirma que toma sus decisiones siguen pareciendo sólidos y los peligros de enfrentar una crisis con las herramientas de intervención monetaria que desean no han desaparecido. Entonces, ¿qué ha cambiado? Tal vez, solo tal vez, es el riesgo percibido de una futura recesión lo que proyectan los modelos de la Fed, otras señales y una creciente legión de economistas.

Por supuesto, en la defensa del presidente, sería un error considerar que el principal papel de la Fed es uno de los verdaderos. El trabajo de la Fed es necesariamente político, proyectar un aire de confianza y tratar de mantener la confianza en el sistema. Desafortunadamente, el aire caliente solo llega tan lejos, como aprendió Bernanke en 2007.

Afortunadamente para Powell, vale la pena desempeñar el papel de Bagdad Bob para la economía de los Estados Unidos, como lo ilustran el acuerdo de $ 1 millón de Bernanke y los honorarios por hablar.

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Rothbard y Salerno citados en la Teoría Monetaria Moderna

Brian Maher, de The Daily Reckoning, nos cita a Murray Rothbard y a mí en su incisiva crítica de la Teoría Monetaria Moderna (TMM), que últimamente ha sido aceptada por los defensores del «New Deal Verde».

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El New Deal Verde de AOC es absolutamente absurdo, pero ese es el statu quo de Washington

02/08/2019Tho Bishop

Esta semana, Alexandria Ocasio-Cortez publicó un resumen preliminar de su gran visión del New Deal Verde. Antes de su presentación, la estrella en ascenso más joven del Partido Demócrata ya había logrado obtener el apoyo de destacados miembros del Congreso, incluidos todos los actuales candidatos presidenciales principales del partido. Desafortunadamente para la Sra. Ocasio-Cortez, el documento se encontró con un amplio ridículo por defender políticas tales como construir ferrocarriles de alta velocidad a Hawai, eliminar motores combustibles y garantizar empleos gubernamentales, incluso para aquellos que «no están dispuestos a trabajar».

Al igual que el New Deal de FDR, la propuesta sería un desastre total para la economía de los Estados Unidos. Además, al igual que su predecesor espiritual, es una gran ilustración de lo que F. A. Hayek advirtió de su obra clásica Camino de servidumbre: un gran plan utópico para una movilización militar de toda la economía de los Estados Unidos, cuyo resultado inevitable es la ruina económica. pérdida de la libertad.

Sin embargo, la parte más refrescante de las propuestas de Green New Deal es lo honesto y transparente que es el documento, una rareza para Washington. La propuesta hace sus propias comparaciones con los planes militares, declarando que su objetivo es «movilizar todos los aspectos de la sociedad estadounidense a una escala no vista desde la Segunda Guerra Mundial» y remarcando el éxito pasado del gobierno de superar las expectativas en lo que respecta a la fabricación de las máquinas de guerra. No trata de restar importancia a la visión revolucionaria que se describe en el resumen, ni tampoco trata de actuar como si fuera un tipo de política que se pagará por sí misma, sino que aboga explícitamente por su financiamiento a través de la magia monetaria de la Reserva federal.

Es en su honestidad en la que se encuentra la verdadera debilidad de la Sra. Ocasio-Cortez como político.

Después de todo, la misma clase de expertos políticos y políticos, tanto de izquierda como de derecha, que han decidido que es seguro reírse de la propuesta de la congresista de primer año, casi todos son culpables de promover y apoyar planes que son igualmente absurdos.

Por ejemplo, la aceptación por parte de AOC de la idea de que «¡solo pagaremos por ello!», Una versión crudamente articulada de la Teoría Monetaria Moderna que ha ganado sus propios seguidores en los últimos años, ciertamente merece ser ridiculizada. ¿Es, sin embargo, todo eso más indignante que la idea de una tasa de interés negativa o la expansión masiva de los balances del banco central que los banqueros centrales «serios» han abrazado en todo el mundo?

Del mismo modo, la arrogancia de pensar que los planificadores centrales de Washington (en solo 10 años) pueden reorganizar toda la economía de los EE. UU. de una manera que elimine todas las emisiones de carbono es algo tan insano que no debería ser discutido seriamente en la sociedad civilizada. Sin embargo, ¿es realmente tan delirante más que la idea de que el ejército de los Estados Unidos pueda transformar todo el Medio Oriente en un bastión del neoliberalismo, una visión apasionadamente defendida por una serie de expertos y políticos «serios» que siguen cobrando por su opinión?

Sí, cualquier persona con un conocimiento básico de la economía puede reconocer las asombrosas falacias que existen en la idea de garantizar a todos, en cualquier lugar, trabajo, alimentos, atención médica y vivienda, sin importar el mérito. Sin embargo, las operaciones actuales del gobierno de los Estados Unidos rechazan activamente las consecuencias bien entendidas de la prohibición, los subsidios del gobierno, los programas sociales no financiados y los mandatos de seguros arbitrarios.

Así que sí, la Representante Alexandria Ocasio-Cortez es culpable de promover una política estúpida que no comprende completamente, cuyas consecuencias tendrán consecuencias muy negativas para los estadounidenses de todo tipo. Ella merece el ridículo público y en un mundo mejor sería rechazada por su severa ignorancia.

Sin embargo, no debe ser tratada como una circunvalación atípica.

Su completa ignorancia de la economía simplemente significa que encaja perfectamente con el resto de Washington y la mayoría de los legisladores de todo el mundo.

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El capitalismo de amigos en la investigación científica

02/07/2019Hunter Lewis

Mi esposa y yo leímos un boletín extravagante que no encontrarás en línea llamado «Belly of the Beast». Es la fuente de esta información sorprendente, pero de nuevo no sorprendente: los investigadores académicos publican de 2 a 3 millones de artículos al año, la mayoría financiados por los gobiernos. La mayoría de los resultados de esta investigación se publican en revistas protegidas por derechos de autor de propiedad de compañías privadas, especialmente la gigantesca compañía alemana Elsevier, compañías que en conjunto ganan más de $ 25 mil millones. Para leer la investigación, debe suscribirse y algunas de las revistas cobran entre $ 5.000 y $ 10.000 al año por la suscripción. Los artículos individuales se pueden comprar por separado, pero hay tarifas rígidas para ellos, como $ 40 cada uno. Las bibliotecas académicas a menudo utilizan fondos públicos para pagar los precios de suscripción o artículo.

Existen otras revistas de «acceso abierto» revisadas por pares, pero es posible que los investigadores tengan que pagar una tarifa rígida para que los pongan en línea, por ejemplo, $ 3.000, y generalmente son menos «prestigiosos» que las publicaciones impresas. Se puede encontrar una película documental sobre este tema en paywallthemovie.com. La película dice que tendrá que pagar $ 39,95 para verla, pero en realidad no tendrá que hacerlo. Por cierto, el gobierno está regalando miles de millones para la investigación y luego permitiendo que los editores privados hojeen a miles de millones de ellos está lejos de la historia. Si la investigación financiada por el gobierno en una universidad resulta en un invento patentable, como un medicamento, a la universidad se le otorgan todos los derechos sobre la patente. La universidad luego vende o licencia la patente a una compañía farmacéutica. El gobierno, habiendo distribuido los llamados fondos públicos, no comparte ninguna de las ganancias.

¿Por qué el gobierno está perfectamente feliz con estos arreglos? Porque el gobierno está trabajando mano a mano con los intereses privados que se benefician directamente de los acuerdos. Los políticos se benefician a través de contribuciones de campaña, donaciones a sus organizaciones no lucrativas cautivas y empleos futuros. Los burócratas reciben viajes u otros beneficios o la posibilidad de futuros empleos remunerados de los mismos intereses privados.

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Jeff Deist en Crosstalk

02/06/2019The Editors

Jeff Deist se unió a CrossTalk ayer para discutir la influencia de neoconservadores como John Bolton en la política exterior de Trump. Las cosas se calientan con otro invitado cuando Jeff cuestiona la dudosa «Guerra contra el Terror», el enorme presupuesto militar de los EE. UU. y si las acciones de Trump con respecto a las interminables guerras de Medio Oriente coinciden con su retórica.

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Las reformas que Venezuela necesita ahora mismo

02/01/2019Rafael Acevedo

El gobierno de Venezuela está en un estado de agitación. Las naciones extranjeras se están alineando para apoyar al régimen de Nicolás Maduro, que afirma ser el presidente legítimamente elegido, o al de Juan Guaidó, a quien la oposición afirma que ahora es el presidente interino de mandato constitucional.

La situación actual ha sido provocada por casi veinte años de chavismo, una ideología socialista de extrema izquierda, que ha dejado a la economía venezolana en ruinas.

Comprensiblemente, muchos venezolanos ahora esperan un cambio político, y muchos creen que no se puede tener un cambio real hasta que el régimen actual se haya ido.

Pero no importa quién sea el presidente una semana, un año o cinco años, a partir de ahora, la prosperidad solo puede recuperarse mediante enormes reformas en los sistemas políticos y económicos de Venezuela.

Los venezolanos deben actuar ahora para exigir estos cambios, porque incorporar nuevos políticos no será suficiente para darle un giro a la nación:

  1. Abrir el camino hacia la libertad monetaria, eliminando todas las leyes de curso legal y el sistema de bancos de reserva fraccionada respaldado por el banco central de la nación. Permitir que los venezolanos adopten cualquier medio de intercambio que deseen. Incluso la dolarización debería estar sobre la mesa.
  2. Abrir el país al comercio internacional: elimine todos los aranceles, impuestos y barreras comerciales. Todos ellos.
  3. ¡Privatizar todo! Todas las empresas y activos estatales, siguiendo la propuesta de Econintech.
  4. Descentralizar el Estado: otorgar total autonomía administrativa y presupuestaria a los veintitrés estados de Venezuela. La descentralización es clave para minimizar el daño que puede causar un abuso al gobierno central.
  5. Disminuir drásticamente los impuestos y descentralice la recaudación y administración de impuestos a nivel estatal. Todos los nuevos impuestos deben ser aprobados por referéndum.
  6. Permitir a los venezolanos privados acceder y aceptar asistencia humanitaria y de seguridad de organizaciones extranjeras.
  7. Garantizar el derecho a la legítima defensa: desmovilizar a todos los grupos armados, purgar las cárceles, implementar la propiedad de armas privadas generalizadas y subastar al público todas las armas confiscadas por el estado.

Si Venezuela finalmente avanzara hacia una reforma real, Venezuela podría reclamar su posición como una de las naciones más prósperas de América Latina. En momentos como este, los venezolanos pueden mirar a los antiguos países comunistas, como Polonia, que aplicaron reformas radicales de libre mercado y ahora están avanzando hacia un futuro mucho más próspero.

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Una nota del Dr. Joe Salerno sobre la TMM

01/24/2019The Editors

[Una nota del Dr. Joe Salerno a nuestro editor Ryan McMaken sobre la TMM, una propuesta de política «nueva» impulsada por economistas como Stephanie Kelton y políticos como Alexandria Ocasio-Cortez.]

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Mientras leo los artículos sobre la TMM (Teoría Monetaria Moderna) esta mañana, me sorprende que no solo sea una receta para la inflación masiva sino que también causará depresión crónica y consumo de capital desde el principio. El dinero recién impreso no causará un auge inicial en toda la economía porque no se inyectará a través de los mercados crediticios, lo que reducirá las tasas de interés y estimulará la inversión. Más bien, irá directamente al Tesoro, lo que permitirá que el gobierno aumente de inmediato su gasto en programas de asistencia social, programas de trabajo garantizado, el «New Deal Verde» y la «inversión en infraestructura» desperdiciada. De este modo, desviará la mano de obra y otros recursos de la inversión productiva en la estructura de la producción y aumentará por la fuerza la relación consumo/ahorro y, por lo tanto, las preferencias de tiempo generales, reduciendo los ahorros genuinos y la acumulación de capital.

Además, a medida que la inflación de precios comienza a elevarse, el aumento de los impuestos para «eliminar el exceso de poder de compra» del sector privado, aumentará aún más las preferencias temporales del público, reducirá el ahorro voluntario y eventualmente provocará el consumo de capital. Todos tendrán empleos e ingresos monetarios en aumento y habrá un auge para los contratistas del gobierno, por lo que no parecerá una depresión típica, pero los niveles de vida disminuirán progresivamente. Además, el sector privado se reducirá progresivamente en relación con el sector estatal porque AMBOS la inflación fiscal Y el aumento posterior de los impuestos para compensar sus efectos inflacionarios en los precios desviarán recursos al sector estatal. Y, por supuesto, los aumentos recurrentes en los impuestos no detendrán la inflación, porque el gobierno continuará ejecutando déficits fiscales al financiar su gasto cada vez mayor con dinero nuevo. Esto sería lo peor de ambos mundos: la inflación masiva se produce de la mano con la depresión crónica.

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